La técnica de Vipassana



La técnica:

Vipassana, que significa ver las cosas tal como realmente son, es una de las técnicas más antiguas de meditación de la India. Fue redescubierta por Gotama el Buda hace mas de 2.500 años y fue enseñada por él como un remedio universal para males universales, es decir, como un arte: El arte de vivir.

Esta técnica no sectaria tiene por objetivos la total erradicación de las impurezas mentales, y la resultante felicidad suprema de la completa liberación. La curación, no meramente la curación de las enfermedades, sino la curación esencial del sufrimiento humano, es su propósito.

Vipassana es un sendero de auto-transformación mediante de la auto-observación. Se concentra en la profunda interconexión entre mente y cuerpo, la cual puede ser experimentada de manera directa, por medio la atención disciplinada dirigida a las sensaciones físicas que forman la vida del cuerpo, y que continuamente se interconectan con la vida de la mente y la condicionan. Es este viaje de autoexploración a las raíces comunes de cuerpo y mente, basado en la observación, lo que disuelve la impureza mental, produciendo una mente equilibrada, llena de amor y compasión.

Las leyes científicas que operan en nuestras sensaciones, sentimientos, pensamientos y juicios llegan a hacerse evidentes. Mediante la experiencia directa, se comprende la naturaleza de como uno crece o decrece, de como uno produce sufrimiento o se libera de él. La vida se va caracterizando por una intensificación de la conciencia, por la ausencia de engaño, por el auto-control y la paz.

La tradición:

Desde los tiempos de Buda, la Vipassana ha sido transmitida hasta el presente, por una cadena ininterrumpida de maestros. Aunque es de ascendencia Hindú, el Maestro actual en esta cadena, el señor S. N. Goenka, nació y creció en Birmania (Myanmar). Durante su residencia allí, tuvo la buena fortuna de aprender Vipassana de su Maestro, Sayagyi U Ba Khin, quien era en aquel tiempo un alto funcionario de gobierno. Luego de recibir entrenamiento de su maestro durante catorce años, el Sr. Goenka se estableció en la India, y comenzó a enseñar Vipassana en 1969. Desde entonces, ha enseñado a decenas de miles de personas de todas las razas y religiones, tanto en Oriente como en Occidente. En 1982 comenzó a designar profesores asistentes, para que le ayudasen a atender la creciente demanda de los cursos de Vipassana.

Los Cursos:

La técnica se enseña en cursos de retiro de diez días, durante los cuales los participantes se adhieren al Código de Disciplina prescrito, aprenden los fundamentos del método, y practican en medida suficiente para experimentar sus resultados beneficiosos.

El curso requiere trabajo duro y serio. El entrenamiento tiene tres pasos. El primer paso es abstenerse, durante el periodo del curso, de matar, robar, tener actividad sexual, mentir y usar intoxicantes. Este sencillo código de conducta moral sirve para calmar la mente, que de otro modo estaría demasiada agitada para realizar la tarea de auto-observación.

El siguiente paso es desarrollar algún dominio sobre la mente, aprendiendo a mantener la atención enfocada en la realidad natural del siempre cambiante flujo de la respiración, tal como entra y sale de las fosas nasales.

En el cuarto día, la mente está más calmada y concentrada, más capaz de emprender la práctica de Vipassana misma: observar las sensaciones en todo el cuerpo, comprendiendo su naturaleza y desarrollando la ecuanimidad, al aprender a no reaccionar ante ellas.

Finalmente, en el último día completo del curso, los participantes aprenden la meditación de amor benevolente o buena voluntad hacia todos, en la cual, la pureza desarrollada durante el curso es compartida con todos los seres.

La práctica entera es en verdad un entrenamiento mental. De la misma manera que empleamos los ejercicios físicos para mejorar la salud del cuerpo, la Vipassana puede ser utilizada para desarrollar una mente saludable.

Puesto que se ha constatado que resulta ciertamente provechoso, se pone gran énfasis en preservar la técnica en su forma auténtica, original. No se la enseña de manera comercial, sino que se la ofrece gratuitamente. Ninguna persona involucrada en su enseñanza recibe remuneración material alguna.

No se cobra por los cursos, ni siquiera para cubrir los gastos de comida y alojamiento. Todos los gastos son sufragados por donaciones de personas que, habiendo completado un curso, han experimentado los beneficios de la Vipassana y desean también dar a otros la oportunidad de beneficiarse de ella.

Por supuesto, los resultados llegan gradualmente a través de la práctica continuada. No es realista esperar que todos los problemas queden resueltos en diez días. En este periodo, sin embargo, lo esencial de la Vipassana puede ser aprendido para ser aplicado en la vida diaria. Mientras más se practique la técnica, se estará más libre de la desdicha y más cercana la llegada a la meta final de la liberación total. Incluso diez días pueden proporcionar resultados que son vívidos y obviamente beneficiosos para la vida diaria.

Todas las personas sinceras son bienvenidas a participar en un curso de Vipassana, para ver por sí mismas cómo funciona la técnica y medir sus resultados. Incluso en prisiones se ofrecen cursos de Vipassana, con gran éxito y maravillosos resultados para los internos que participan. Todos aquellos que la prueben, hallarán que la Vipassana es una herramienta invalorable para lograr y compartir con otros la verdadera felicidad.

Vipassana technique



The technique:

Vipassana, which means to see things as they really are, is one of India's most ancient techniques of meditation. It was rediscovered by Gotama Buddha more than 2500 years ago and was taught by him as a universal remedy for universal ills, i.e., an Art Of Living.

This non-sectarian technique aims for the total eradication of mental impurities and the resultant highest happiness of full liberation.

Vipassana is a way of self-transformation through self-observation. It focuses on the deep interconnection between mind and body, which can be experienced directly by disciplined attention to the physical sensations that form the life of the body, and that continuously interconnect and condition the life of the mind. It is this observation-based, self-exploratory journey to the common root of mind and body that dissolves mental impurity, resulting in a balanced mind full of love and compassion.

The scientific laws that operate one's thoughts, feelings, judgements and sensations become clear. Through direct experience, the nature of how one grows or regresses, how one produces suffering or frees oneself from suffering is understood. Life becomes characterized by increased awareness, non-delusion, self-control and peace.

The Tradition:

Since the time of Buddha, Vipassana has been handed down, to the present day, by an unbroken chain of teachers. Although Indian by descent, the current teacher in this chain, Mr. S.N. Goenka, was born and raised in Burma (Myanmar). While living there he had the good fortune to learn Vipassana from his teacher, Sayagyi U Ba Khin who was at the time a high Government official. After receiving training from his teacher for fourteen years, Mr. Goenka settled in India and began teaching Vipassana in 1969. Since then he has taught tens of thousands of people of all races and all religions in both the East and West. In 1982 he began to appoint assistant teachers to help him meet the growing demand for Vipassana courses.

The Courses:

The technique is taught at ten-day residential courses during which participants follow a prescribed Code of Discipline, learn the basics of the method, and practice sufficiently to experience its beneficial results.

The course requires hard, serious work. There are three steps to the training. The first step is, for the period of the course, to abstain from killing, stealing, sexual activity, speaking falsely, and intoxicants. This simple code of moral conduct serves to calm the mind, which otherwise would be too agitated to perform the task of self-observation.

The next step is to develop some mastery over the mind by learning to fix one's attention on the natural reality of the ever changing flow of breath as it enters and leaves the nostrils.

By the fourth day the mind is calmer and more focused, better able to undertake the practice of Vipassana itself: observing sensations throughout the body, understanding their nature, and developing equanimity by learning not to react to them.

Finally, on the last full day participants learn the meditation of loving kindness or goodwill towards all, in which the purity developed during the course is shared with all beings.

The entire practice is actually a mental training. Just as we use physical exercises to improve our bodily health, Vipassana can be used to develop a healthy mind.

Because it has been found to be genuinely helpful, great emphasis is put on preserving the technique in its original, authentic form. It is not taught commercially, but instead is offered freely.

No person involved in its teaching receives any material remuneration. There are no charges for the courses - not even to cover the cost of food and accommodation. All expenses are met by donations from people who, having completed a course and experienced the benefits of Vipassana, wish to give others the opportunity to benefit from it also.

Of course, the results come gradually through continued practice. It is unrealistic to expect all problems to be solved in ten days. Within that time, however, the essentials of Vipassana can be learned so that it can be applied in daily life. The more the technique is practiced, the greater the freedom from misery, and the closer the approach to the ultimate goal of full liberation. Even ten days can provide results which are vivid and obviously beneficial in everyday life.

All sincere people are welcome to join a Vipassana course to see for themselves how the technique works and to measure the benefits. All those who try it will find Vipassana to be an invaluable tool with which to achieve and share real happiness with others.





El señor S.N. Goenka y su Esposa



S.N. Goenka:

El señor Goenka fue maestro de meditación Vipassana en la tradición del ya fallecido Sayagyi U Ba Khin de Birmania (Oficialmente conocido como Unión de Myanmar).

S.N.Goenka y Sra

Aunque es de ascendencia Hindú, el Sr. Goenka nació y creció en Birmania. Durante su residencia allí tuvo la buena fortuna de conocer a U Ba Khin, y aprender de él la técnica de Vipassana. Después de recibir entrenamiento de su maestro durante catorce años, el Sr. Goenka se estableció en la India, y comenzó a enseñar Vipassana en 1969. En un país aún fuertemente dividido por diferencias de casta y religión, los cursos ofrecidos por el Sr. Goenka han atraído a miles de personas de todos los sectores de la sociedad. Además, muchas personas de otros países alrededor del mundo han acudido para participar en cursos de meditación Vipassana.

El Sr. Goenka ha enseñado a decenas de miles de personas, en más de 300 cursos en la India y en otros países de Oriente y Occidente. En 1982 comenzó a designar profesores asistentes, para que le ayudasen a atender la creciente demanda de cursos. Se han establecido Centros de Meditación bajo su guía en la India, Estados Unidos, Australia, Nueva Zelandia, Francia, el Reino Unido, Sri Lanka, Tailandia, Birmania, Nepal y otros países. Además se organizan regularmente varios cursos en otros países del mundo.

La técnica enseñada por S.N. Goenka representa una tradición que se remonta al Buda. El Buda nunca enseñó una religión sectaria, sino el Dhamma - el camino de la liberación - que es universal. Siguiendo esa tradición, la enseñanza del Sr. Goenka está libre de sectarismo y por esa razón tiene un profundo atractivo para gente de cualquier procedencia, con o sin creencias religiosas y de todas las partes del mundo.

El señor Goenka recibió de parte del presidente de la India la concesión del prestigioso Padma Awards en el año 2012. Este premio es el reconocimiento civil más alto otorgado por el Gobierno de la India.

ONU - Cumbre Sobre La Paz Mundial

En El Verano Del 2000, El Señor Goenka, Principal Maestro De Meditación Vipassana, Visitó Los Estados Unidos. Allí, Habló Junto Con Diversos Líderes Espirituales Del Mundo, En La "Cumbre Del Milenio Por La Paz Mundial" En La Sede Mundial De Las Naciones Unidas, En Nueva York.

S.N.Goenka - Cumbre de la Paz Mundial
Fecha: 29 de agosto de 2000

NUEVA YORK – En la primera reunión de líderes religiosos y espirituales realizada en la ONU, el maestro de Vipassana, S.N.Goenka se dirigió a los delegados de la "Cumbre del Milenio por la Paz Mundial" reunidos en el Salón de la Asamblea General de las Naciones Unidas.

El discurso del Señor Goenka en la sesión titulada: Transformación de Conflictos, se centró en los temas de armonía religiosa, tolerancia y coexistencia pacífica. "En lugar de convertir gente de una religión organizada a otra religión organizada" dijo el Sr. Goenka, "deberíamos intentar convertir a la gente de la miseria a la felicidad de la esclavitud a la liberación, de la crueldad a la compasión."

El Sr. Goenka dio su discurso durante la sesión de la tarde de la Cumbre a un grupo que incluía aproximadamente dos mil delegados y observadores. El Sr. Goenka habló en la sesión que siguió al discurso del fundador de CNN Ted Turner. El Sr. Turner fue uno de los patrocinadores financieros de la Cumbre.

En consonancia con el tema de la Cumbre de la búsqueda de la Paz Mundial, el Sr. Goenka destacó en su discurso que la paz en el mundo no puede lograrse si no hay paz dentro de los individuos. "No puede haber paz en el mundo cuando las personas tienen ira y odio en sus corazones. Solo con amor y compasión en los corazones la paz mundial es alcanzable."

Un aspecto importante de la Cumbre, es el esfuerzo para reducir conflictos y tensiones sectarias. Considerando esto, el Sr. Goenka dijo, "Cuando hay ira y odio dentro de sí, uno se vuelve desdichado independientemente de si es Cristiano, Hindú o Musulmán." De forma similar y previo a un estruendoso aplauso, el dijo, "Quien tiene amor y compasión, con un Corazón puro, experimenta el Reino de los Cielos dentro de sí. Esta es la Ley de la Naturaleza, o si uno lo prefiere, la voluntad de Dios."

Frente a multitud que incluía a los mayores líderes religiosos, él dijo; "vamos a enfocarnos en los aspectos en común de todas las religiones, en el núcleo interno de la religión, que es la pureza de Corazón. Todos debemos dar importancia a este aspecto de la religión y evitar el conflicto sobre la capa exterior de las mismas, que son los diversos ritos, rituales, festivales y dogmas." Finalmente, el Sr. Goenka mencionó al Emperador Ashoka quien en uno de sus edictos grabados en roca dijo; "Uno no debería honrar solo a su propia religión y condenar otras religiones. Al contrario, uno debería honrar otras religiones por varias razones. Porque haciendo eso uno ayuda a su propia religión a crecer y también rinde servicio a las religiones de otros. Actuando de otra manera, uno cava la tumba a su propia religión y perjudica a otras religiones también. Quien honra su propia religión y condena otras religiones, puede hacerlo por devoción a su religión pensando, "Glorificaré mi religión"; pero su acción injuria su propia religión gravemente. La concordia es buena. Que todos escuchen y estén dispuestos a escuchar las doctrinas profesadas por los demás." El secretario de la ONU, General Kofi Annan, ha llamado a la Cumbre: "una reunión de los más importantes líderes religiosos y espirituales del mundo en un llamado a la unidad que espera fortalecer la perspectiva de paz en el umbral del nuevo milenio". Algunos líderes espirituales que han sido invitados a la primer conferencia de la historia de este tipo en la ONU fueron; Pramukh Swami del movimiento Swami Narayana, Swami Dayananda Saraswati, Swami Agniwesh, Mata Amritanandamayi Devi y Dada Wasvani como también eminencias como Dr. Karan Singh y L.M.Singhvi. En referencia a la diversidad religiosa y cultural de los participantes, Annan ha dicho, "Las Naciones Unidas es un tapiz, no solo de trajes y saris, sino de cuellos de de clérigos, hábitos de monjas y túnicas de lamas; de mitras, solideos y Kipás."

Dice que "Se debe restaurar a la religión su legitimo papel de pacificador y conciliador. El problema de los conflictos nunca es la Biblia, la Torah o el Corán. En efecto, el problema nunca es la fe, son los fieles y como se comportan entre sí. Usted debe, una vez más, enseñar a su fiel el camino a la paz y el camino a la tolerancia." La esperanza del líder de la ONU es que dado que el 83% de la población mundial se adhiere a un sistema de creencias religiosas o espirituales formales, estos líderes religiosos puedan influenciar a sus seguidores hacia la paz. La ONU tiene la esperanza que la conferencia, a través de un documento dirigido a la comunidad mundial, difunda; "Reconocer el potencial espiritual y reconocer que está a nuestro alcance erradicar las peores formas de brutalidad humana (guerras), así como a una de las causas de la guerra (pobreza). Le ha llegado el momento al liderazgo espiritual del mundo para trabajar cerca con las Naciones Unidas en el esfuerzo por atender las necesidades apremiantes de la humanidad." La Cumbre finalizó el 31 de agosto y los participantes firmaron una Declaración por la Paz del Mundo y formaron un Concejo Consultivo Internacional de Líderes Religiosos y Espirituales, el cual trabajará con las Naciones Unidas y el Secretario General de la ONU en el establecimiento y mantenimiento de los esfuerzos por la paz. "El objetivo del Consejo Asesor Internacional de Lideres Religiosos y Espirituales es mejorar y fortalecer el trabajo de la ONU," dijo Bawa Jain, el Secretario General de la Cumbre de la Paz Mundial. "Es nuestra sincera esperanza que en tiempos de conflicto, los mayores líderes religiosos y espirituales del mundo puedan coincidir y buscar resoluciones no violentas a los conflictos."

Video en la ONU:

S.N.Goenka - Cumbre de la Paz Mundial

Fecha: 29 de agosto de 2000.

Mr S.N. Goenka and his wife



S.N. Goenka:

Satya Narayan Goenka was the foremost lay teacher of Vipassana meditation of our time.

Mr and Mrs Goenka

Although Indian by descent, Mr. Goenka was born and raised in Myanmar (Burma). While living there, he had the good fortune to come into contact with Sayagyi U Ba Khin and to learn the technique of Vipassana from him. After receiving training from his teacher for 14 years, Mr. Goenka settled in India and began teaching Vipassana in 1969. In a country still sharply divided by differences of caste and religion, the courses offered by Mr. Goenka soon attracted thousands of people from every part of society. In addition, many people from countries around the world came to join courses in Vipassana meditation.

Over a period of almost 45 years, Mr. Goenka and the teachers appointed by him taught hundreds of thousands of people in courses in India and other countries, East and West. Today, meditation centers established under his guidance are operating in Asia, Europe, the Americas, Africa and Australasia.

The technique taught by S.N. Goenka goes back two and a half millennia to the Buddha. The Buddha never taught a sectarian religion; he taught Dhamma – the way to liberation – which is universal. In the same tradition, Mr. Goenka's approach is totally non-sectarian. For this reason, his teaching has had a profound appeal to people of all backgrounds, of every religion and no religion, and from every part of the world.

Mr. Goenka was the recipient of many awards and honors in his lifetime, including a prestigious Padma Awards from the President of India in 2012. This is one of the highest civilian awards given by the Indian Government.

Satya Narayan Goenka breathed his last in September 2013, at the age of 89. He has left behind an imperishable legacy: the technique of Vipassana, now available more widely than ever before to people around the world.

U.N - Peace Summit

In the Summer of 2000, Mr. Goenka, the principal teacher of Vipassana Meditation visited the United States and spoke, along with other world spiritual leaders, at the "Millennium World Peace Summit" at the United Nations World Headquarters in New York.

S.N.Goenka - U.N. Peace Summit
Date: August 29, 2000

NEW YORK - Vipassana Acharya S. N. Goenka addressed the delegates to the Millennium World Peace Summit as they gathered in the United Nations General Assembly Hall today - first ever gathering of religious and spiritual leaders in the UN.

Mr. Goenka's speech, in the session entitled Conflict Transformation, focussed on the themes of religious harmony, tolerance and peaceful coexistence. "Rather than converting people from one organized religion to another organized religion" said Mr. Goenka, "we should try to convert people from misery to happiness, from bondage to liberation and from cruelty to compassion."

Mr. Goenka gave his speech during the Summit's afternoon session to a group that included roughly two thousand delegates and observers. Mr. Goenka spoke in the session that followed CNN founder Ted Turner's speech. Mr. Turner is one of the Summit's financial patrons.

In keeping with the Summit's theme of seeking world peace, Mr. Goenka stressed in his speech that peace in the world cannot be achieved unless there is peace within individuals. "There cannot be peace in the world when people have anger and hatred in their hearts. Only with love and compassion in the heart is world peace attainable."

An important aspect of the Summit is the effort to reduce sectarian conflict and tension. Regarding this Mr. Goenka said, "When there is anger and hatred within, one becomes miserable irrespective of whether one is a Christian or a Hindu or a Muslim." Similarly he said to a thunderous applause, "One who has love and compassion with a pure heart experiences the Kingdom of Heaven within. This is the Law of Nature, or if one would rather, God's will."

Appropriately to a crowd that included major world religious leaders he said, "Let us focus on the commonalties of all religions, on the inner core of all religions which is purity of heart. We should all give importance to this aspect of religion and avoid conflict over the outer shell of the religions, which is various rites, rituals, festivals and dogmas." Finalmente, el Sr. Goenka mencionó al Emperador Ashoka quien en uno de sus edictos grabados en roca dijo; "Uno no In summing up Mr. Goenka quoted the Emperor Ashoka who in one of his Rock Edicts said, "One should not honor only one's own religion and condemn other religions. Instead, one should honor other religions for various reasons. By so doing one helps one's own religion to grow and also renders service to the religions of others. In acting otherwise one digs the grave of one's own religion and harms other religions as well. Someone who honors his own religion and condemns other religions may do so out of devotion to his religion, thinking, "I will glorify my religion'; but his actions injure his own religion more gravely. Concord is good. Let all listen and be willing to listen to the doctrines professed by others." U.N. Secretary-General Kofi Annan has called the Summit "a gathering of the world's pre-eminent religious and spiritual leaders in a united call for peace that will hopefully strengthen the prospect for peace as we enter the new millennium." Spiritual leaders who've been invited to the U.N.'s first-ever conference of this kind include Pramukh Swami of Swami Narayana Movement, Swami Dayananda Saraswati, Swami Agniwesh, Mata Amritanandamayi Devi and Dada Wasvani as well as eminent scholars such as Dr Karan Singh and L. M. Singhvi. In reference to the participants' religious and cultural diversity, Annan has said, "the United Nations is a tapestry, not only of suits and saris but of clerics' collars, nuns' habits and lamas' robes; of miters, skullcaps and yarmulkes."

Though Annan has been repeatedly questioned about the Tibetan leaders absence, he has attempted to steer questions back to the Summit's goal, which he says are "to restore religion to its rightful role as peacemaker and pacifier - the problem of conflict is never the Bible or the Torah or the Koran. Indeed, the problem is never the faith - it is the faithful and how we behave towards each other. You must, once again, teach your faithful the ways of peace and the ways of tolerance." The U.N. leader's hope is that since 83% of the world's population adheres to a formal religious or spiritual belief system, these religious leaders can influence their followers towards peace. The U.N. is hoping the conference will move the world community towards, in the words of one document, "to acknowledge its spiritual potential and recognize that it is within our power to eradicate the worst form of human brutality - war - as well as one of the root causes of war - poverty. The time is ripe for the world's spiritual leadership to work more closely with the United Nations in its effort to address the pressing needs of humankind." The Summit will end this Thursday on 31 August when participants will sign a Declaration for World Peace and form an International Advisory Council of Religious and Spiritual Leaders, which will work with the United Nations and the U.N. Secretary-General in peacemaking and peacekeeping efforts. "The goal of the International Advisory Council of Religious and Spiritual Leaders is to enhance and strengthen the work of the United Nations," said Bawa Jain, the Secretary-General of the World Peace Summit. "It is our earnest hope that in times of conflict, the world's great religious and spiritual leaders can be parachuted into these hotspot to seek non-violent resolutions to the conflicts."

U.N Video:

S.N.Goenka - U.N. Peace Summit

Date: August 29, 2000.





El Arte de Vivir



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Texto basado en una charla dada por el señor. S. N. Goenka in Berna, Suiza, en el año 1980.


Todos buscamos la paz y la armonía, porque carecemos de ellas. De vez en cuando todos experimentamos agitación, irritación, falta de armonía, sufrimiento; y cuando padecemos la agitación, no guardamos esta miseria limitada en nosotros, sino que continuamente la distribuimos a los demás. Una persona desdichada impregna el ambiente que le rodea de agitación, y quienes estén cerca de ella también se alteran, se irritan. Ciertamente, ésta no es la manera adecuada de vivir.

Tenemos que vivir en paz con nosotros mismos y en paz con los demás porque, en definitiva, los seres humanos somos seres sociales que vivimos dentro de una sociedad interrelacionada. ¿Pero como vivir en la paz y armonía internas, y mantenerlas para que los demás puedan también vivir en paz y armonía?

Para poder librarnos de nuestra agitación, tenemos que onocer la razón básica de la misma, la causa del sufrimiento. Al investigar este problema, nos damos cuenta que nos sentimos agitados en cuanto generamos negatividades o contaminaciones en la mente. La negatividad, la contaminación o la impureza mental, no pueden coexistir con la paz y la armonía.

¿Cómo empezamos a generar negatividades? También ahora nos damos cuenta, al investigar, de que nos sentimos desdichados cuando estamos con alguien que se comporta de una manera que no nos gusta o cuando sucede algo que nos desagrada. Cuando ocurre algo que no deseamos, surge tensión en nuestro interior y también surge cuando no ocurre o existen obstáculos para que se cumpla algo que deseamos, y con todo ello empezamos a atar nudos en nuestro interior. Y como durante toda la vida van a suceder cosas que no queremos y las queridas puede que sucedan o puede que no sucedan, no cesamos en este proceso de reacción de atar nudos - nudos gordianos - que hacen que toda la estructura física y mental esté en tensión, llena de negatividades, convirtiendo nuestra vida en continua desdicha.

Una manera de resolver este problema sería arreglárnoslas para que en nuestra vida no ocurra nada no deseado, para que todo sea tal como deseamos. Para lograrlo deberíamos desarrollar en nosotros mismos el poder o bien conseguir que venga en nuestra ayuda alguien que lo tenga, para que las cosas no deseadas no sucedan y solo sucedan las cosas deseadas. Pero eso es imposible. No existe nadie en el mundo que pueda satisfacer todos sus deseos, en cuya vida todo transcurra como quiere, sin que pase algo no deseado. Constantemente ocurren cosas que van en contra de nuestros deseos y querencias, de ahí la pregunta oportuna: ¿Cómo podemos dejar de reaccionar ciegamente cuando debamos enfrentarnos a situaciones que no nos gustan? ¿Cómo podemos dejar de generar tensión y permanecer llenos de paz y de armonía?

Desde los tiempos de Buda, la Vipassana ha sido trasmitida hasta el presente, por una cadena ininterrumpida de maestros. Aunque es de ascendencia Hindú, el Maestro actual en esta cadena, el señor S. N. Goenka, nació y creció en Birmania (Myanmar). Durante su residencia allí, tuvo la buena fortuna de aprender Vipassana de su Maestro, Sayagyi U Ba Khin, quien era en aquel tiempo un alto funcionario de gobierno. Luego de recibir entrenamiento de su maestro durante catorce años, el Sr. Goenka se estableció en la India, y comenzó a enseñar Vipassana en 1969. Desde entonces, ha enseñado a decenas de miles de personas de todas las razas y religiones, tanto en Oriente como en Occidente. En 1982 comenzó a designar profesores asistentes, para que le ayudasen a atender la creciente demanda de los cursos de Vipassana.

Tanto en la India como en otros países hubo personas santas y sabias que estudiaron este problema - el problema del sufrimiento humano -, y encontraron una solución: cuando ocurre algo no deseado y empezamos a reaccionar con ira, miedo o cualquier negatividad, hay que dirigir lo antes posible la atención a cualquier otra cosa, por ejemplo te levantas, coges un vaso de agua y empiezas a beber; de esta manera la ira no solo no se multiplicará sino que empezara a disminuir: O empiezas a contar: uno, dos, tres, cuatro... O repites una palabra, o una frase, o un mantra, o quizá el nombre de una persona santa hacia la que sientas devoción. Así desviamos la mente y hasta cierto punto nos liberamos de la negatividad, de la ira.

Esta solución era útil, funcionaba y aún funciona; practicándola, la mente se siente libre de agitación. No obstante solo funciona en el nivel de la mente consciente porque lo que de hecho hacemos al desviar la atención es empujar la negatividad a lo mas profundo del inconsciente donde sigues generándola y multiplicándola. Hay paz y armonía en la superficie, pero en las profundidades de la mente hay un volcán dormido de negatividad reprimida que antes o después entrará en erupción con una gran explosión.

Hubo otros exploradores de la verdad interna que llegaron algo más allá en su búsqueda, y que tras experimentar en su interior la realidad de la mente y de la materia se dieron cuenta de que desviar la atención es solo huir del problema. Escapar no es una solución, hay que enfrentarse al problema;cuando surja una negatividad en la mente, obsérvala, hazle frente y tan pronto como empieces a observar la contaminación mental, empezará a perder fuerza y poco a poco se irá marchitando y podrá ser arrancada de raíz.

Es una buena solución que evita los dos extremos: represión y dar rienda suelta. Enterrar la negatividad en el inconsciente no la erradicará y permitirle manifestarse con un acto físico o verbal dañino solo creará más problemas. Pero si te limitas a observarla, la contaminación desaparece y habrás erradicado esa negatividad, estarás libre de esa contaminación.

Esto suena muy bien, pero ¿es practicable en la realidad? ¿Resulta fácil para una persona corriente enfrentarse a las contaminaciones? Cuando surge la ira, nos coge tan de sorpresa que ni siquiera nos damos cuenta de ello. Arrastrados por la ira cometemos actos físicos o mentales que nos dañan a nosotros y a los demás. Poco después, al desaparecer la ira, empezamos a llorar y a arrepentirnos, pidiendo perdón a los demás o pidiendo perdón a Dios: "Oh, he hecho un error, perdóname". Pero la próxima vez que nos encontremos en una situación semejante volveremos a reaccionar igual. Este arrepentimiento no nos habrá servido para nada.

La dificultad estriba en que no somos conscientes del momento en el que comienza esta contaminación. Empieza en las profundidades de la mente inconsciente y cuando llega al consciente ha tomado tal fuerza que nos arrastra y no podemos observarla.

Supongamos por un momento que empleo un secretario privado para que me avise cuando surja la ira diciéndome: "Mire, va a aparecer la ira". Pero como no sé cuando va a surgir la ira tengo que emplear tres secretarios haciendo tres turnos que cubran las veinticuatro horas del día. Supongamos que puedo mantener ese gasto y aparece la ira. Inmediatamente mi secretario diría: "Mire, la ira ha comenzado". Lo primero que haría sería darle una mala contestación: "¿ Eres tonto, crees que te pago para que me lleves la contraria?". La ira me arrastraría de tal forma que un buen consejo no podría ayudarme.

Supongamos que prevalezca la sabiduría y que no le regaño sino que le digo: "Muchas gracias, ahora debo sentarme y observar mi ira". Pero, ¿acaso es eso posible? Nada más cerrar los ojos para observar la ira, y el objeto de mi ira, ya sea una persona o un incidente, surge de inmediato en mi mente y ya no observo la propia ira sino meramente el estímulo externo de aquella emoción, lo cual, sólo conducirá a la multiplicación de la ira y por tanto, no es una solución. Es muy difícil observar una negatividad abstracta, una emoción abstracta divorciada del objeto exterior que la originó.

Sin embargo, hubo alguien que habiendo llegado a la verdad última encontró una solución auténtica. Descubrió que al surgir una contaminación en la mente ocurren dos cosas simultáneamente al nivel físico: la respiración pierde su ritmo normal, - es fácil observar que respiramos más fuerte cuando surge una negatividad - y en niveles más sutiles se inicia en el cuerpo una reacción bioquímica que da lugar a una sensación. Todas las contaminaciones generan algún tipo de sensación en el cuerpo.

Esto nos ofrece una solución practica: una persona corriente no puede observar las contaminaciones abstractas: miedo, ira o pasión, pero con un adiestramiento adecuado y practicando es fácil observar la respiración y las sensaciones del cuerpo, y ambas están relacionas directamente con las contaminaciones mentales.

La respiración y las sensaciones ayudan de dos formas: primero se comportaran como secretarios privados y en cuanto surja una impureza la respiración dejará de ser normal y empezara a gritarnos: "¡Algo va mal!". Y como no podemos regañar a la respiración tenemos que aceptar el aviso. De igual forma también las sensaciones nos dirán que algo va mal. Tras habernos avisado podemos empezar a observar la respiración, a observar las sensaciones y nos daremos cuenta de que la impureza desaparece enseguida.

Este fenómeno físico - mental es como una moneda, en una cara están los pensamientos y las emociones que surgen en la mente y en la otra: la respiración y las sensaciones del cuerpo. Todos los pensamientos y emociones, todas las impurezas mentales que surgen se manifiestan en la respiración y en las sensaciones de ese momento. Por eso, al observar las sensaciones o la respiración estamos observando, de hecho, las contaminaciones mentales. En vez de huir del problema nos enfrentamos a la realidad tal y como es, las negatividades ya no nos arrastrarán como hicieron en el pasado y si perseveramos terminarán por desaparecer y permaneceremos felices y en paz.

De esta forma la técnica de la auto-observación nos muestra los dos aspectos de la realidad: el interno y el externo. Antes sólo mirábamos al exterior perdiendo la verdad interna; buscábamos en el exterior la causa de nuestra desgracia culpado siempre a algo o a alguien e intentábamos cambiar la realidad externa. Al ignorar la realidad interna, no comprendíamos que la causa del sufrimiento se encuentra en nuestro interior, en nuestras reacciones ciegas hacia las sensaciones agradables o desagradables.

Ahora, al adiestrarnos, podemos ver la otra cara de la moneda, podemos ser conscientes de nuestra respiración y también de lo que ocurre en nuestro interior. Sea lo que sea, respiración o sensación, aprendemos a observar sin desequilibrar la mente. Dejamos de reaccionar y de multiplicar nuestra desdicha y permitimos que las contaminaciones se manifiesten y desaparezcan.

Las negatividades se disuelven más deprisa cuanto más se practica esta técnica. Poco a poco la mente se libera de las contaminaciones y se hace pura. Una mente pura está siempre llena de amor, amor desinteresado hacia los demás, llena de compasión hacia el sufrimiento y las faltas ajenas, llena de alegría al ver los triunfos y la felicidad de otros, llena de ecuanimidad en cualquier situación.

Al llegar a este estado nuestra conducta habitual cambia, ya no es posible cometer actos físicos o verbales que puedan perturbar la paz y la felicidad ajenas. Una mente equilibrada esta llena de paz e impregna el ambiente que la rodea de paz y de armonía que también afectan a los demás ayudándoles.

Al aprender a mantenernos equilibrados haciendo frente a lo que experimentamos en nuestro interior, desarrollamos también el desapego hacia todo lo que nos deparen las situaciones externas. Pero este desapego no es escapismo o indiferencia hacia los problemas del mundo. Quienes practican Vipassana con regularidad se sensibilizan más a los sufrimientos de los demás, y hacen cuanto pueden para aliviar el sufrimiento en la forma que puedan, sin agitación, con la mente llena de amor, compasión y ecuanimidad. Aprenden la santa indiferencia, aprenden a entregarse por completo, a ocuparse totalmente de ayudar a los demás, manteniendo simultáneamente el equilibrio mental. Así permanecen llenos de paz y de felicidad mientras trabajan por la paz y la felicidad de los demás.

Esto es lo que el Buda enseñó: un arte de vivir. No fundó una religión, un "ismo", ni enseñó ritos o rituales ni ninguna fórmula vacía a quienes se acercaban a él, sino que les enseñó a observar la naturaleza tal y como es, observando la realidad interna. Debido a nuestra ignorancia reaccionamos constantemente de manera que nos dañamos o dañamos a los demás, pero cuando surge la sabiduría, - la sabiduría de observar la realidad tal y como es -, desaparece el hábito de reaccionar y cuando dejamos de reaccionar a ciegas somos capaces de realizar actos verdaderos, actos que emanan de una mente equilibrada, de una mente que ve y comprende la verdad. Un acto así, sólo puede ser positivo, creativo, capaz de ayudarnos a nosotros y a lo demás.

Por eso es necesario "conocerse a sí mismo", consejo que dan todos los sabios. Conocerse no sólo intelectualmente en el nivel de ideas y teorías, no sólo emocional o devocionalmente aceptando a ciegas lo que hemos visto u oído, tal conocimiento no es suficiente, mas bien debemos conocer la realidad a través de la experiencia. Debemos experimentar directamente la realidad de este fenómeno físico - mental, pues es lo único que nos ayudará a liberarnos de las contaminaciones, a liberarnos del sufrimiento.

Se llama meditación Vipassana a esta experiencia directa de nuestra realidad, a esta técnica de auto -observación. En el idioma que se utilizaba en la India en la época del Buda "passana" significaba ver las cosas en la forma corriente, con los ojos abiertos; pero "vipassana" es observar las cosas tal y como son, no como parecen ser. Hay que penetrar a través de la verdad aparente hasta llegar a la verdad última de la estructura mental y física. Al experimentar esta verdad aprendemos a dejar de reaccionar ciegamente, a dejar de generar contaminaciones, y de forma natural las contaminaciones antiguas van erradicándose poco a poco. Así nos liberamos de la desdicha y experimentamos la felicidad auténtica.

En un Curso de meditación Vipassana. se dan tres pasos. El primer paso es abstenerse de cualquier acto físico o verbal que pueda perturbar la paz y la armonía de los demás. No podemos liberarnos de nuestras contaminaciones mentales si continuamos realizando actos de obra o de palabra que están multiplicando estas contaminaciones. Por eso el primer paso de esta práctica es un código moral. Nos comprometemos a no matar, no robar, no tener una conducta sexual inadecuada, no mentir y no tomar intoxicantes. Al abstenerse de estos actos permitimos a la mente que se serene lo suficiente como para poder continuar.

El segundo paso es aprender a controlar nuestra mente salvaje adiestrándola para que se concentre en un único objeto: la respiración. Intentamos mantener la atención en la respiración el mayor tiempo posible. Este no es un ejercicio de respiración porque no intentamos regularla, sino que la observamos tal y como es, de forma natural, tal y como entra, tal y como sale. De esta forma aumentamos la serenidad de la mente para que no se deje arrastrar por negatividades intensas y al mismo tiempo vamos concentrándola y haciéndola más afilada, más penetrante, más capaz de trabajar internamente.

Estos dos primeros pasos, vivir con moralidad y controlar la mente son muy necesarios y beneficiosos en sí mismos pero conducen a la represión a menos que demos un tercer paso que consiste en purificar la mente de las contaminaciones, desarrollando la visión cabal de nuestra propia naturaleza. Esto es Vipassana, la experimentación de nuestra propia realidad, observando en nosotros mismos de forma sistemática y desapasionada este fenómeno de mente y materia en constante cambio que se manifiesta en sensaciones. Esta es la culminación de la enseñanza del Buda: la auto - purificación a través de la auto - observación, algo que puede ser practicado por todos y cada uno de nosotros. Todos nos enfrentamos al problema del sufrimiento, es una enfermedad universal que requiere un remedio universal, no un remedio sectario. Cuando sentimos ira no es una ira budista, una ira hinduista, o una ira cristiana. La ira es ira. Cuando a resultas de esta ira nos sentimos agitados, la agitación no es una agitación cristiana, judía o musulmana. La enfermedad es universal y el remedio debe ser universal.

La Vipassana es este remedio. Nadie puede objetar a un código de vida que respeta la paz y la armonía de los demás. Nadie puede objetar el desarrollo del control sobre la mente. Nadie puede objetar al desarrollo de la visión cabal de nuestra propia naturaleza para posibilitar la liberación de la mente de sus negatividades. La Vipassana es un sendero universal.

Observar la realidad tal y como es, observando la verdad interior, uno se conoce a sí mismo directamente a través de la experiencia. Con la práctica nos liberamos de la desdicha que acarrean las contaminaciones. Partiendo de la verdad externa, burda y aparente, penetramos en la verdad última de la mente y la materia. Esto también terminan por trascenderse y se experimenta una verdad que esta más allá de la mente y la materia; más allá del tiempo y del espacio, más allá del campo condicional de la relatividad: la verdad de la liberación total de todas las contaminaciones, de todas las impurezas, de todo el sufrimiento. No importa el nombre que se de a esta verdad última, es la meta final de todos nosotros.

¡Ojalá que experimentes esta verdad última! ¡Ojalá que todos se liberen de las contaminaciones y de la desdicha! ¡Ojalá que todos gocen de una paz autentica, una paz real, una armonía real!

¡PUEDAN TODOS LOS SERES SER FELICES!

The Art of living



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The following text is based upon a talk given by Mr. S.N. Goenka in Berne, Switzerland.


Everyone seeks peace and harmony, because this is what we lack in our lives. From time to time we all experience agitation, irritation, dishar­mony. And when we suffer from these miseries, we don't keep them to ourselves; we often distribute them to others as well. Unhappiness permeates the atmosphere around someone who is miserable, and those who come in contact with such a person also become affected. Certainly this is not a skillful way to live.

We ought to live at peace with ourselves, and at peace with others. After all, human beings are social beings, having to live in society and deal with each other. But how are we to live peacefully? How are we to remain harmonious within, and maintain peace and harmony around us, so that others can also live peacefully and harmoniously?

In order to be relieved of our misery, we have to know the basic reason for it, the cause of the suffering. If we investigate the problem, it becomes clear that whenever we start generating any negativity or impurity in the mind, we are bound to become unhappy. A negativity in the mind, a mental defilement or impurity, cannot coexist with peace and harmony.

How do we start generating negativity? Again, by investigation, it becomes clear. We become unhappy when we find someone behaving in a way that we don't like, or when we find something happening which we don't like. Unwanted things happen and we create tension within. Wanted things do not happen, some obstacle comes in the way, and again we create tension within; we start tying knots within. And throughout life, unwanted things keep on happening, wanted things may or may not happen, and this process of reaction, of tying knots—Gordian knots—makes the entire mental and physical structure so tense, so full of negativity, that life becomes miserable.

Now, one way to solve this problem is to arrange that nothing unwanted happens in life, that everything keeps on happening exactly as we desire. Either we must develop the power, or somebody else who will come to our aid must have the power, to see that unwanted things do not happen and that everything we want happens. But this is impossible. There is no one in the world whose desires are always fulfilled, in whose life everything happens according to his or her wishes, without anything unwanted happening. Things constantly occur that are contrary to our desires and wishes. So the question arises: how can we stop reacting blindly when confronted with things that we don't like? How can we stop creating tension and remain peaceful and harmonious?

In India, as well as in other countries, wise saintly persons of the past studied this problem—the problem of human suffering—and found a solution: if something unwanted happens and you start to react by generating anger, fear or any negativity, then, as soon as possible, you should divert your attention to something else. For example, get up, take a glass of water, start drinking—your anger won't multiply; on the other hand, it'll begin to subside. Or start counting: one, two, three, four. Or start repeating a word, or a phrase, or some mantra, perhaps the name of a god or saintly person towards whom you have devotion; the mind is diverted, and to some extent you'll be free of the negativity, free of the anger.

This solution was helpful; it worked. It still works. Responding like this, the mind feels free from agitation. However, the solution works only at the conscious level. In fact, by diverting the attention you push the negativity deep into the unconscious, and there you continue to generate and multiply the same defilement. On the surface there is a layer of peace and harmony, but in the depths of the mind there is a sleeping volcano of suppressed negativity which sooner or later may erupt in a violent explosion.

Other explorers of inner truth went still further in their search and, by experiencing the reality of mind and matter within themselves, recognized that diverting the attention is only running away from the problem. Escape is no solution; you have to face the problem. Whenever negativity arises in the mind, just observe it, face it. As soon as you start to observe a mental impurity, it begins to lose its strength and slowly withers away.

A good solution; it avoids both extremes—suppression and expression. Burying the negativity in the unconscious will not eradicate it, and allowing it to manifest as unwholesome physical or vocal actions will only create more problems. But if you just observe, then the defilement passes away and you are free of it.

This sounds wonderful, but is it really practical? It's not easy to face one's own impurities. When anger arises, it so quickly overwhelms us that we don't even notice. Then, overpowered by anger, we perform physical or vocal actions which harm ourselves and others. Later, when the anger has passed, we start crying and repenting, begging pardon from this or that person or from God: “Oh, I made a mistake, please excuse me!” But the next time we are in a similar situation, we again react in the same way. This continual repenting doesn't help at all.

The difficulty is that we are not aware when negativity starts. It begins deep in the unconscious mind, and by the time it reaches the conscious level it has gained so much strength that it overwhelms us, and we cannot observe it.

Suppose that I employ a private secretary, so that whenever anger arises he says to me, “Look, anger is starting!” Since I cannot know when this anger will start, I'll need to hire three private secretaries for three shifts, around the clock! Let's say I can afford it, and anger begins to arise. At once my secretary tells me, “Oh look—anger has started!” The first thing I'll do is rebuke him: “You fool! You think you're paid to teach me?” I'm so overpowered by anger that good advice won't help.

Suppose wisdom does prevail and I don't scold him. Instead, I say, “Thank you very much. Now I must sit down and observe my anger.” Yet, is it possible? As soon as I close my eyes and try to observe anger, the object of the anger immediately comes into my mind—the person or incident which initiated the anger. Then I'm not observing the anger itself; I'm merely observing the external stimulus of that emotion. This will only serve to multiply the anger, and is therefore no solution. It is very difficult to observe any abstract negativity, abstract emotion, divorced from the external object which originally caused it to arise.

However, someone who reached the ultimate truth found a real solution. He discovered that whenever any impurity arises in the mind, physically two things start happening simultaneously. One is that the breath loses its normal rhythm. We start breathing harder whenever negativity comes into the mind. This is easy to observe. At a subtler level, a biochemical reaction starts in the body, resulting in some sensation. Every impurity will generate some sensation or the other within the body.

This presents a practical solution. An ordinary person cannot observe abstract defilements of the mind—abstract fear, anger or passion. But with proper training and practice it is very easy to observe respiration and body sensations, both of which are directly related to mental defilements.

Respiration and sensations will help in two ways. First, they will be like private secretaries. As soon as a negativity arises in the mind, the breath will lose its normality; it will start shouting, “Look, something has gone wrong!” And we cannot scold the breath; we have to accept the warning. Similarly, the sensations will tell us that something has gone wrong. Then, having been warned, we can start observing the respiration, start observing the sensations, and very quickly we find that the negativity passes away.

This mental-physical phenomenon is like a coin with two sides. On one side are the thoughts and emotions arising in the mind, on the other side are the respiration and sensations in the body. Any thoughts or emotions, any mental impurities that arise manifest themselves in the breath and the sensations of that moment. Thus, by observing the respiration or the sensations, we are in fact observing mental impurities. Instead of running away from the problem, we are facing reality as it is. As a result, we discover that these impurities lose their strength; they no longer overpower us as they did in the past. If we persist, they eventually disappear altogether and we begin to live a peaceful and happy life, a life increasingly free of negativities.

In this way the technique of self-observation shows us reality in its two aspects, inner and outer. Previously we only looked outward, missing the inner truth. We always looked outside for the cause of our unhappiness; we always blamed and tried to change the reality outside. Being ignorant of the inner reality, we never understood that the cause of suffering lies within, in our own blind reactions toward pleasant and unpleasant sensations.

Now, with training, we can see the other side of the coin. We can be aware of our breathing and also of what is happening inside. Whatever it is, breath or sensation, we learn just to observe it without losing our mental balance. We stop reacting and multiplying our misery. Instead, we allow the defilements to manifest and pass away.

The more one practices this technique, the more quickly negativities will dissolve. Gradually the mind becomes free of defilements, becomes pure. A pure mind is always full of love—selfless love for all others, full of compassion for the failings and sufferings of others, full of joy at their success and happiness, full of equanimity in the face of any situation.

When one reaches this stage, the entire pattern of one's life changes. It is no longer possible to do anything vocally or physically which will disturb the peace and happiness of others. Instead, a balanced mind not only becomes peaceful, but the surrounding atmosphere also becomes permeated with peace and harmony, and this will start affecting others, helping others too.

By learning to remain balanced in the face of everything experienced inside, one develops detachment towards all that one encounters in external situations as well. However, this detachment is not escapism or indifference to the problems of the world. Those who regularly practice Vipassana become more sensitive to the sufferings of others, and do their utmost to relieve suffering in whatever way they can—not with any agitation, but with a mind full of love, compassion and equanimity. They learn holy indifference—how to be fully committed, fully involved in helping others, while at the same time maintaining balance of mind. In this way they remain peaceful and happy, while working for the peace and happiness of others.

This is what the Buddha taught: an art of living. He never established or taught any religion, any “ism”. He never instructed those who came to him to practice any rites or rituals, any empty formalities. Instead, he taught them just to observe nature as it is, by observing the reality inside. Out of ignorance we keep reacting in ways which harm ourselves and others. But when wisdom arises—the wisdom of observing reality as it is—this habit of reacting falls away. When we cease to react blindly, then we are capable of real action—action proceeding from a balanced mind, a mind which sees and understands the truth. Such action can only be positive, creative, helpful to ourselves and to others.

What is necessary, then, is to “know thyself”—advice which every wise person has given. We must know ourselves, not just intellectually in the realm of ideas and theories, and not just emotionally or devotionally, simply accepting blindly what we have heard or read. Such knowledge is not enough. Rather, we must know reality experientially. We must experience directly the reality of this mental-physical phenomenon. This alone is what will help us be free of our suffering.

This direct experience of our own inner reality, this technique of self-observation, is what is called Vipassana meditation. In the language of India in the time of the Buddha, passana meant seeing in the ordinary way, with one's eyes open; but vipassana is observing things as they actually are, not just as they appear to be. Apparent truth has to be penetrated, until we reach the ultimate truth of the entire psycho-physical structure. When we experience this truth, then we learn to stop reacting blindly, to stop creating negativities—and naturally the old ones are gradually eradicated. We become liberated from misery and experience true happiness.

There are three steps to the training given in a meditation course. First, one must abstain from any action, physical or vocal, which disturbs the peace and harmony of others. One cannot work to liberate oneself from impurities of the mind while at the same time continuing to perform deeds of body and speech which only multiply them. Therefore, a code of morality is the essential first step of the practice. One undertakes not to kill, not to steal, not to commit sexual misconduct, not to tell lies, and not to use intoxicants. By abstaining from such actions, one allows the mind to quiet down sufficiently in order to proceed further.

The next step is to develop some mastery over this wild mind by training it to remain fixed on a single object, the breath. One tries to keep one's attention on the respiration for as long as possible. This is not a breathing exercise; one does not regulate the breath. Instead, one observes natural respiration as it is, as it comes in, as it goes out. In this way one further calms the mind so that it is no longer overpowered by intense negativities. At the same time, one is concentrating the mind, making it sharp and penetrating, capable of the work of insight.

These first two steps, living a moral life, and controlling the mind, are very necessary and beneficial in themselves, but they will lead to suppression of negativities unless one takes the third step: purifying the mind of defilements by developing insight into one's own nature. This is Vipassana: experiencing one's own reality by the systematic and dispassionate observation within oneself of the ever-changing mind-matter phenomenon manifesting itself as sensations. This is the culmination of the teaching of the Buddha: self-purification by self-observation.

It can be practiced by one and all. Everyone faces the problem of suffering. It is a universal malady which requires a universal remedy, not a sectarian one. When one suffers from anger, it's not Buddhist anger, Hindu anger, or Christian anger. Anger is anger. When one becomes agitated as a result of this anger, this agitation is not Christian, or Jewish, or Muslim. The malady is universal. The remedy must also be universal. Vipassana is such a remedy. No one will object to a code of living which respects the peace and harmony of others. No one will object to developing control over the mind. No one will object to developing insight into one's own nature, by which it is possible to free the mind of negativities. Vipassana is a universal path.

Observing reality as it is by observing the truth inside—this is knowing oneself directly and experientially. As one practices, one keeps freeing oneself from the misery of mental impurities. From the gross, external, apparent truth, one penetrates to the ultimate truth of mind and matter. Then one transcends that, and experiences a truth which is beyond mind and matter, beyond time and space, beyond the conditioned field of relativity: the truth of total liberation from all defilements, all impurities, all suffering. Whatever name one gives this ultimate truth is irrelevant; it is the final goal of everyone.

May you all experience this ultimate truth. May all people be free from misery. May they enjoy real peace, real harmony, real happiness.

MAY ALL BEINGS BE HAPPY!





Introducción a la Técnica



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Vipassana es una de las técnicas de meditación más antiguas de la India. Estuvo perdida durante siglos para la humanidad, y fue redescubierta por Gotama el Buda hace más de 2.500 años.

Vipassana significa ver las cosas tal y como son en realidad. Es un proceso de auto-purificación mediante la auto-observación. Se comienza observando la respiración natural para concentrar la mente y luego, con la conciencia agudizada, se procede a observar la naturaleza cambiante del cuerpo y de la mente y se experimentan las verdades universales de la impermanencia, el sufrimiento y la ausencia de ego. Este es el proceso de purificación: el conocimiento de la verdad a través de la experiencia directa. Todo el camino (Dhamma) es un remedio universal para problemas universales y no tiene nada que ver con ninguna religión organizada ni con una secta. Por esta razón, todo el mundo puede practicarla libremente en cualquier momento y lugar, sin que se produzcan conflictos por motivos de raza, comunidad o religión a la que se pertenezca; es igualmente beneficiosa para todos y cada uno de los que la practican.

La meditación Vipassana tiene como objetivo alcanzar las metas espirituales más elevadas de la liberación total y el pleno despertar. Su propósito no es simplemente curar las enfermedades físicas. No obstante, como consecuencia de la purificación mental, desaparecen muchas de las enfermedades psicosomáticas. De hecho, la Vipassana elimina las tres causas de toda infelicidad: deseo, aversión e ignorancia. Mediante la práctica continuada, la meditación elimina las tensiones que se van desarrollando en la vida cotidiana deshaciendo los nudos que ha ido atando nuestra vieja costumbre de reaccionar de forma desmedida a las situaciones agradables o desagradables.

Mediante la práctica continua de la meditación, se eliminan las tensiones que se van desarrollando en la vida cotidiana, deshaciendo los nudos que se han ido formando por nuestro viejo hábito de reaccionar de forma desequilibrada a las situaciones agradables o desagradables.

Aunque la técnica de Vipassana fue desarrollada por el Buda, su práctica no queda limitada a los budistas. No se trata en lo absoluto de una conversión. La técnica funciona sobre la sencilla base de que todos los seres humanos compartimos los mismos problemas esenciales y que una técnica que pueda erradicar esos problemas tendrá una aplicación universal. Los beneficios producidos por la meditación Vipassana han sido experimentados por personas con diversas creencias religiosas sin que hayan tenido ningún conflicto con la fe que profesan.

El proceso introspectivo de la auto-purificación ciertamente no es fácil y los estudiantes deben trabajar muy duro. Con su propio esfuerzo, los estudiantes consiguen sus propios resultados; nadie más puede hacerlo por ellos. Por lo tanto, la meditación sólo será útil para aquellos que deseen trabajar con seriedad y seguir las reglas de disciplina que se han trazado para el beneficio y la protección de los meditadores y que son una parte integral de la práctica meditativa.

Diez días son un periodo muy corto para penetrar en los niveles más profundos del subconsciente y aprender a erradicar los complejos que subyacen allí. El secreto del éxito de ésta técnica es la continuidad de la práctica en régimen de clausura. Las reglas y las normas se han establecido para facilitarlo y no para favorecer al maestro o a los organizadores del curso. Tampoco son expresiones negativas de una tradición, ortodoxia o fe ciega de alguna religión organizada, sino que están basadas en la experiencia práctica de miles de meditadores a través de los años y son a la vez científicas y racionales. Seguir las reglas crea un ambiente que facilita la meditación; romperlas contamina dicho ambiente.

El estudiante debe permanecer hasta que el curso finalice totalmente y debe leer y sopesar cuidadosamente también las demás reglas. Solo deben solicitar admisión en un curso aquellos que consideren con toda honestidad que pueden seguir escrupulosamente la disciplina. Quienes no se sientan preparados para realizar ese esfuerzo perderán el tiempo y lo que es más, molestarán a aquellos que quieran trabajar seriamente. El estudiante potencial también debe comprender que no sólo sería desaconsejable, sino incluso perjudicial, abandonar el curso antes de que éste finalice, por encontrar la disciplina demasiado dura. También sería una pena si, a pesar de los repetidos avisos, un estudiante no cumple las reglas y se le tiene que pedir marcharse.

Ocasionalmente han acudido a los cursos de Vipassana personas con desórdenes mentales graves con la expectativa, poco realista, de que la técnica curará o aliviará sus problemas mentales. Relaciones interpersonales inestables y un largo historial de tratamientos pueden ser factores adicionales que dificulten que tales personas puedan beneficiarse de un curso completo de diez días o incluso que puedan siquiera terminarlo. Nuestra capacidad como organización no profesional de voluntarios hace imposible que cuidemos como es debido de dichas personas. Aunque la meditación Vipassana es beneficiosa para la mayoría de la gente, no es un substituto de un tratamiento médico o psiquiátrico y por lo tanto, no la recomendamos para las personas que tengan desórdenes psiquiátricos serios.

El código de disciplina:

La base de la práctica es
Sila: conducta ética.

Sila proporciona los cimientos para el desarrollo de
Samadhi: concentración de la mente.
La purificación de la mente se consigue con
Pañña: la sabiduría de la visión cabal.

Todos los que hacen un curso de Vipassana deben observar rigurosamente los siguientes cinco preceptos durante todo el curso:
1. Abstenerse de matar a cualquier criatura;
2. Abstenerse de robar;
3. Abstenerse de toda actividad sexual;
4. Abstenerse de mentir;
5. Abstenerse de todo tipo de intoxicantes.
Hay tres preceptos adicionales que han de seguir los estudiantes antiguos (es decir, aquellos que han completado un curso con S. N. Goenka o alguno de sus profesores asistentes):
6. Abstenerse de comer después de las doce.
7. Abstenerse de entretenimientos sensoriales y de llevar adornos
8. Abstenerse de utilizar camas lujosas.
Los estudiantes antiguos observarán el sexto precepto tomando únicamente té (sin leche) o jugo de fruta a las cinco de la tarde; los estudiantes nuevos pueden tomar leche y fruta. El profesor puede eximir a algún estudiante antiguo de la observancia de este precepto por razones de salud. El séptimo y el octavo preceptos serán observados por todos los estudiantes.

Los estudiantes deben estar dispuestos a acatar totalmente y durante todo el curso la guía y las instrucciones del profesor, lo que significa respetar las reglas de disciplina y meditar exactamente como él indica, sin omitir ninguna parte de las instrucciones ni añadirles nada. La aceptación ha de estar basada en el discernimiento y en la comprensión, no en la sumisión a ciegas, porque un estudiante sólo podrá trabajar con diligencia y precisión si tiene confianza. Esta confianza en el maestro y en la técnica es esencial para el éxito de la meditación.

Es absolutamente imprescindible que se suspenda durante todo el curso todo tipo de oración, culto o ceremonia religiosa: ayunos, quemar inciensos, rosarios, recitación de mantras, cánticos, danzas, etc. También hay quesuspender la práctica de otras técnicas de meditación, terapias, prácticas espirituales, etc. Esto no significa que se les condene; se hace para darle a la técnica de Vipassana la oportunidad de desarrollarse en toda su pureza. Se advierte firmemente a los estudiantes que la mezcla deliberada de otras técnicas de meditación con Vipassana impedirá e incluso hará retroceder su progreso. Ha habido casos en el pasado en que algunos estudiantes, a pesar de las repetidas advertencias del profesor, han mezclado intencionalmente esta técnica con algún ritual o alguna otra práctica, con resultados contraproducentes. Cualquier duda o confusión que surja debe aclararse siempre con el profesor.

Los problemas o las preguntas relativas a la meditación deben ser planteados únicamente al profesor. Todos los días se reservará una hora de doce a una de la tarde– para las entrevistas en privado. También se pueden plantear preguntas en público de nueve a nueve y media de la noche en la sala de meditación. El tiempo dedicado a entrevistas y preguntas tiene por objetivo aclarar los problemas prácticos que surjan con respecto a la meditación y no debe tomarse como una oportunidad para entretenerse en discusiones de tipo filosófico ni argumentaciones intelectuales. La naturaleza única de la meditación Vipassana sólo puede apreciarse en la práctica y los estudiantes deben concentrarse únicamente en esta tarea durante el curso.

Todos los estudiantes deben observar el Noble Silencio –silencio de cuerpo, palabra y mente– desde el inicio del curso hasta la mañana del último día completo. Está prohibido todo tipo de comunicación con los otros estudiantes, ya sea por medio de gestos, palabras, notas escritas, etc. No obstante, los estudiantes pueden hablar con el profesor cuando lo consideren necesario y pueden dirigirse a los gerentes del curso para resolver los problemas relativos a la alimentación, el alojamiento, su salud, etc. Pero incluso estos contactos deben reducirse al mínimo y han de mantener el sentimiento de que están trabajando en completa soledad.

Se mantiene una completasegregación de sexos durante el curso. Las parejas, casadas o no, no deben ponerse en contacto de ninguna manera durante todo el curso. Esto se extiende a los amigos, miembros de la familia, etc.

Es importante evitar cualquier tipo de contacto físico durante todo el curso, ya sea con personas del mismo sexo o del sexo opuesto.

Yoga y ejercicio físico:
Aunque el yoga físico y otros ejercicios son compatibles con la práctica de Vipassana, deben suspenderse durante el curso porque no se dispone de las condiciones adecuadas de aislamiento. Tampoco se permite correr. Los estudiantes pueden hacer ejercicio durante los períodos de descanso caminando por las zonas destinadas a ello para hombres y mujeres.

Ninguno de estos objetos debe ser llevado al curso, pero si se hace inadvertidamente, deben dejarse bajo el cuidado de los gerentes durante toda la duración del curso.

No está permitido llevar al curso drogas, alcohol o cualquier tipo de intoxicante. Lo mismo se aplica a tranquilizantes, píldoras para dormir o cualquier tipo de sedante. Quienes estén tomando alguna medicación o droga bajo prescripción médica deben hacérselo saber al profesor.

En bien de la salud y la comodidad de todos los estudiantes no se permite el uso de tabaco durante el curso, ni fumado, ni mascado, ni en polvo.

No es posible satisfacer las preferencias de cada uno de los meditadores por un tipo especial de comida; por ello, se les ruega que se conformen con la comida sencilla vegetariana que se les sirve. Los organizadores del curso se esfuerzan por preparar una comida sana, equilibrada y adecuada para la meditación, fuera de cualquier filosofía alimenticia concreta. Si algún estudiante debe seguir una dieta prescrita por un médico por razones de salud, debe informarlo en el momento de llenar su solicitud de asistencia al curso. No se permite ayunar.

Las ropas han de ser sencillas, modestas y cómodas. No se deben utilizar ropas ceñidas, transparentes, escotadas o insinuantes (tales como shorts, minifaldas, mallas, ropa sin mangas y tops). No se permite tomar el sol ni la desnudez parcial. Todo esto es importante para evitar al máximo distraer a los demás.

No está disponible el uso de lavadora ni secadora, por lo que los estudiantes deben llevar ropa suficiente para todo el curso. Es posible lavar piezas pequeñas a mano. El aseo personal y el lavado de la ropa deben hacerse únicamente durante los períodos de descanso y nunca en las horas de meditación.

Los estudiantes deben permanecer dentro del recinto en el que se lleva a cabo el curso hasta que éste concluya. Solo podrán abandonarlo con el permiso expreso del profesor. No se permite ninguna comunicación con el exterior hasta que el curso acabe; esto incluye escribir cartas, llamadas telefónicas y recibir visitas. Teléfonos celulares, buscapersonas y otros equipos electrónicos deben ser depositados con los responsables del curso hasta que finalice éste. En caso de emergencia, un amigo o familiar puede ponerse en contacto con los gerentes del curso.

No se permite tocar instrumentos musicales, radios, etc. Tampoco debe llevarse al curso material de lectura ni de escritura. Los estudiantes no deben distraerse tomando notas. Las restricciones sobre lectura y escritura tienen por objeto subrayar la naturaleza estrictamente práctica de esta meditación.

No pueden usarse, salvo con permiso del profesor.

Según la tradición pura de Vipassana, los cursos se financian exclusivamente por medio de donaciones que sólo son aceptadas de aquellos que hayan completado al menos un curso de 10 días con S. N. Goenka o alguno de sus profesores asistentes. Quien hace un curso por primera vez puede hacer una donación al final del curso o después, en cualquier otro momento. De esta manera, los cursos son financiados por aquellos que han experimentado por si mismos los beneficios de la práctica. Al desear compartir estos beneficios con los demás, hacen una donación de acuerdo con sus posibilidades y su volición. Estas donaciones son la única fuente de la que se dispone para financiar los cursos de esta tradición en cualquier parte del mundo. No hay detrás de ellos ninguna fundación ni individuo adinerado financiándolos. Ni los profesores ni los organizadores reciben ningún pago material por sus servicios; de esta manera la difusión de la Vipassana se lleva a cabo con absoluta pureza de propósito, libre de cualquier interés comercial. La donación, sea grande o pequeña, debe ser hecha con la volición de ayudar a otros:

"He podido hacer este curso gracias a la generosidad de estudiantes anteriores; ahora quiero dar algo para sufragar los gastos de un curso futuro para que también otras personas puedan beneficiarse de esta técnica".

Podemos resumir el espíritu que anima las normas y la disciplina como sigue: Tengan mucho cuidado que sus actos no perturben a nadie. No presten atención a las distracciones que otros causen.

Es posible que algún estudiante no comprenda las razones prácticas de alguna o de varias de las anteriores disposiciones. En vez de permitir que se desarrollen dudas y negatividades, el estudiante debe pedir inmediatamente al profesor que las aclare.

La única manera en que un estudiante puede captar plenamente la práctica y obtener beneficio de ella es trabajar disciplinadamente y con el máximo esfuerzo. Durante el curso se enfatiza la importancia del trabajo. Una regla de oro es meditar como si se estuviera solo, con la mente interiorizada, haciendo caso omiso de las molestias y distracciones que puedan surgir.

Finalmente, diremos que los estudiantes deben tener en cuenta que su progreso en la Vipassana depende únicamente de sus buenas cualidades, de su evolución personal y de cinco factores: esfuerzo sincero, confianza, sinceridad, salud y sabiduría.

Ojalá que toda esta información les ayude a sacar el máximo provecho de su curso de meditación. Nos sentimos felices de tener la oportunidad de servirles y les deseamos paz y armonía como fruto de su experiencia en la Vipassana.




Información sobre Meditación Vipassana en otros idiomas.


Introduction to the Technique



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Vipassana is one of India's most ancient meditation techniques. Long lost to humanity, it was rediscovered by Gotama the Buddha more than 2500 years ago.

The word Vipassana means seeing things as they really are. It is the process of self- purification by self-observation. One begins by observing the natural breath to concentrate the mind. With a sharpened awareness one proceeds to observe the changing nature of body and mind and experiences the universal truths of impermanence, suffering and egolessness. This truth-realization by direct experience is the process of purification. The entire path (Dhamma) is a universal remedy for universal problems and has nothing to do with any organized religion or sectarianism. For this reason, it can be freely practiced by everyone, at any time, in any place, without conflict due to race, community or religion, and will prove equally beneficial to one and all.

Vipassana meditation aims at the highest spiritual goals of total liberation and full enlightenment. Its purpose is never simply to cure physical disease. However, as a by-product of mental purification, many psychosomatic diseases are eradicated. In fact, Vipassana eliminates the three causes of all unhappiness: craving, aversion and ignorance.

With continued practice, the meditation releases the tensions developed in everyday life, opening the knots tied by the old habit of reacting in an unbalanced way to pleasant and unpleasant situations.

Although Vipassana was developed as a technique by the Buddha, its practice is not limited to Buddhists. There is absolutely no question of conversion. The technique works on the simple basis that all human beings share the same problems and a technique which can eradicate these problems will have a universal application. People from many religious denominations have experienced the benefits of Vipassana meditation, and have found no conflict with their profession of faith.

The process of self-purification by introspection is certainly never easy--students have to work very hard at it. By their own efforts students arrive at their own realizations; no one else can do this for them. Therefore, the meditation will suit only those willing to work seriously and observe the discipline, which is there for the benefit and protection of the meditators and is an integral part of the meditation practice.

Ten days is certainly a very short time in which to penetrate the deepest levels of the unconscious mind and learn how to eradicate the complexes lying there. Continuity of the practice in seclusion is the secret of this technique's success. Rules and regulations have been developed keeping this practical aspect in mind. They are not primarily for the benefit of the teacher or the course management, nor are they negative expressions of tradition, orthodoxy or blind faith in some organized religion. Rather, they are based on the practical experience of thousands of meditators over the years and are both scientific and rational. Abiding by the rules creates a very conducive atmosphere for meditation; breaking them pollutes it.

A student will have to stay for the entire period of the course. The other rules should also be carefully read and considered. Only those who feel that they can honestly and scrupulously follow the discipline should apply for admission. Those not prepared to make a determined effort will waste their time and, moreover, will disturb others who wish to work seriously. A prospective student should also understand that it would be both disadvantageous and inadvisable to leave without finishing the course upon finding the discipline too difficult. Likewise, it would be most unfortunate if, in spite of repeated reminders, a student does not follow the rules and has to be asked to leave.

People with serious mental disorders have occasionally come to Vipassana courses with the unrealistic expectation that the technique will cure or alleviate their mental problems. Unstable interpersonal relationships and a history of various treatments can be additional factors which make it difficult for such people to benefit from, or even complete, a ten-day course. Our capacity as a nonprofessional volunteer organization makes it impossible for us to properly care for people with these backgrounds. Although Vipassana meditation is beneficial for most people, it is not a substitute for medical or psychiatric treatment and we do not recommend it for people with serious psychiatric disorders.

The Code of Discipline:

The foundation of the practice is sīla
moral conduct.

Sīla provides a basis for the development of
samādhi: concentration of mind.
and purification of the mind is achieved through
paññā: the wisdom of insight.

All who attend a Vipassana course must conscientiously undertake the following five precepts for the duration of the course:
1. to abstain from killing any being;
2. to abstain from stealing;
3. to abstain from all sexual activity;
4. to abstain from telling lies;
5. to abstain from all intoxicants;
There are three additional precepts which old students (that is, those who have completed a course with S.N. Goenka or one of his assistant teachers) are expected to follow during the course:
6. to abstain from eating after midday ;
7. to abstain from sensual entertainment and bodily decorations;
8. to abstain from using high or luxurious beds;
LOld students will observe the sixth precept by having tea without milk or fruit juice at the 5 p.m. break, whereas new student may have tea with milk and some fruit. The teacher may excuse an old student from observing this precept for health reasons. The seventh and eighth precept will be observed by all.

Students must declare themselves willing to comply fully and for the duration of the course with the teacher's guidance and instructions; that is, to observe the discipline and to meditate exactly as the teacher asks, without ignoring any part of the instructions, nor adding anything to them. This acceptance should be one of discrimination and understanding, not blind submission. Only with an attitude of trust can a student work diligently and thoroughly. Such confidence in the teacher and the technique is essential for success in meditation.

During the course it is absolutely essential that all forms of prayer, worship, or religious ceremony — fasting, burning incense, counting beads, reciting mantras, singing and dancing, etc. — be discontinued. All other meditation techniques and healing or spiritual practices should also be suspended. This is not to condemn any other technique or practice, but to give a fair trial to the technique of Vipassana in its purity. Students are strongly advised that deliberately mixing other techniques of meditation with Vipassana will impede and even reverse their progress. Despite repeated warnings by the teacher, there have been cases in the past where students have intentionally mixed this technique with a ritual or another practice, and have done themselves a great disservice. Any doubts or confusion which may arise should always be clarified by meeting with the teacher.

The teacher is available to meet students privately between 12 Noon and 1:00 p.m. Questions may also be asked in public between 9:00 and 9:30 p.m. in the meditation hall. The interview and question times are for clarifying the technique and for questions arising from the evening discourses.

All students must observe Noble Silence from the beginning of the course until the morning of the last full day. Noble Silence means silence of body, speech, and mind. Any form of communication with fellow student, whether by gestures, sign language, written notes, etc., is prohibited. Students may, however, speak with the teacher whenever necessary and they may approach the management with any problems related to food, accommodation, health, etc. But even these contacts should be kept to a minimum. Students should cultivate the feeling that they are working in isolation.

Complete segregation of men and women is to be maintained. Couples, married or otherwise, should not contact each other in any way during the course. The same applies to friends, members of the same family, etc.

It is important that throughout the course there be no physical contact whatsoever between persons of the same or opposite sex.

Yoga and Physical Exercise:
Although physical yoga and other exercises are compatible with Vipassana, they should be suspended during the course because proper secluded facilities are not available at the course site. Jogging is also not permitted. Students may exercise during rest periods by walking in the designated areas.

No such items should be brought to the course site. If brought inadvertently they should be deposited with the management for the duration of the course.

No drugs, alcohol, or other intoxicants should be brought to the site; this also applies to tranquilizers, sleeping pills, and all other sedatives. Those taking medicines or drugs on a doctor's prescription should notify the teacher.

For the health and comfort of all students, smoking, chewing tobacco, and taking snuff are not permitted at the course.

It is not possible to satisfy the special food preferences and requirements of all the meditators. Students are therefore kindly requested to make do with the simple vegetarian meals provided. The course management endeavors to prepare a balanced, wholesome menu suitable for meditation. If any students have been prescribed a special diet because of ill-health, they should inform the management at the time of application. Fasting is not permitted.

Dress should be simple, modest, and comfortable. Tight, transparent, revealing, or otherwise striking clothing (such as shorts, short skirts, tights and leggings, sleeveless or skimpy tops) should not be worn. Sunbathing and partial nudity are not permitted. This is important in order to minimize distraction to others.

No washing machines or dryers are available, so students should bring sufficient clothing. Small items can be hand-washed. Bathing and laundry may be done only in the break periods and not during meditation hours.

Students must remain within the course boundaries throughout the course. They may leave only with the specific consent of the teacher. No outside communications is allowed before the course ends. This includes letters, phone calls and visitors. Cell phones, pagers, and other electronic devices must be deposited with the management until the course ends. In case of an emergency, a friend or relative may contact the management.

The playing of musical instruments, radios, etc. is not permitted. No reading or writing materials should be brought to the course. Students should not distract themselves by taking notes. The restriction on reading and writing is to emphasize the strictly practical nature of this meditation.

These may not be used except with the express permission of the teacher.

According to the tradition of pure Vipassana, courses are run solely on a donation basis. Donations are accepted only from those who have completed at least one ten-day course with S.N. Goenka or one of his assisting teachers. Someone taking the course for the first time may give a donation on the last day of the course or any time thereafter. In this way courses are supported by those who have realized for themselves the benefits of the practice. Wishing to share these benefits with others, one gives a donation according to one's means and volition. Such donations are the only source of funding for course in this tradition around the world. There is no wealthy foundation or individual sponsoring them. Neither the teachers nor the organizers receive any kind of payment for their service. Thus, the spread of Vipassana is carried out with purity of purpose, free from any commercialism. Whether a donation is large or small, it should be given with the wish to help others:

"The course I have taken has been paid for through the generosity of past students; now let me give something towards the cost of a future course, so that others may also benefit by this technique.".

To clarify the spirit behind the discipline and rules, they may be summarized as follows:
Take great care that your actions do not disturb anyone. Take no notice of distractions caused by others.

It may be that a student cannot understand the practical reasons for one or several of the above rules. Rather than allow negativity and doubt to develop, immediate clarification should be sought from the teacher.

It is only by taking a disciplined approach and by making maximum effort that a student can fully grasp the practice and benefit from it. The emphasis during the course is on work. A golden rule is to meditate as if one were alone, with one's mind turned inward, ignoring any inconveniences and distractions that one may encounter.

Finally, students should note that their progress in Vipassana depends solely on their own good qualities and personal development and on five factors: earnest efforts, confidence, sincerity, health and wisdom.

May the above information help you to obtain maximum benefit from your meditation course. We are happy to have the opportunity to serve, and wish you peace and harmony from your experience of Vipassana.




Info about Vipassana meditations at another languages.





Preguntas y Respuestas sobre la Técnica de Meditación Vipassana



De hecho, el curso de diez días abarca un período mínimo; proporciona una introducción esencial a la técnica así como los fundamentos de la misma. Desarrollarse en la práctica es un trabajo de toda la vida. La experiencia a lo largo de generaciones ha demostrado que si la Vipassana se enseña en períodos menores a diez días, el estudiante no logra obtener suficiente comprensión a nivel de la experiencia propia de esta técnica. Tradicionalmente, la Vipassana se enseñaba en retiros de siete semanas de duración. Con la entrada del siglo XX, los profesores de esta tradición empezaron a experimentar con períodos más cortos para adecuarse al ritmo de vida más acelerado. Intentaron treinta días, dos semanas, diez días, hasta reducirlo a siete días, y constataron que un período más corto que diez días no resulta suficiente para que la mente entre en calma y trabaje en profundidad con el fenómeno mente-cuerpo.

El día se inicia a las 4:00 a.m. al sonar la campana y continúa hasta las 9:00 p.m. Hay unas diez horas de meditación a lo largo del día, intercaladas con breves recesos y períodos de descanso regulares. Cada noche a las 7:00 p.m. hay una charla en vídeo del Profesor S.N. Goenka, la cual proporciona un contexto para que los meditadores comprendan lo que han experimentado durante el día. Este horario ha demostrado ser adecuado y beneficioso para cientos de miles de personas durante décadas.

Las enseñanzas se ofrecen mediante grabaciones de S.N. Goenka, las cuales son en inglés o en hindi, junto con la traducción al idioma local. Existen grabaciones de traducciones a la mayoría de los principales idiomas del mundo, incluyendo el inglés.

Cada estudiante que participa en un curso de Vipassana recibe este regalo de parte de otro estudiante que ha completado un curso. No se cobra por las enseñanzas, por el alojamiento ni por la comida. Todos los cursos de Vipassana en el mundo entero se llevan a cabo estrictamente en base a donaciones voluntarias. Al final del curso, si la experiencia ha sido beneficiosa para ti, puedes hacer una donación para el siguiente curso, de acuerdo con tu volición y tus posibilidades.

Los profesores no reciben ningún pago, donación u otro beneficio material. Se les pide que tengan su propia fuente de ingresos. Esta norma significa que algunos de ellos quizá tengan menos tiempo para enseñar, pero así se protege al estudiante de cualquier forma de explotación y se evital la comercialización. En esta tradición, los profesores dan la Vipassana puramente como un servicio a los demás. Todo lo que reciben es la satisfacción de ver la felicidad de las personas al final de los diez días.

Por supuesto. Se proporcionan sillas a aquellas personas que no puedan sentarse cómodamente en el suelo por motivos de edad o por problemas físicos.

Si tu médico te ha recetado una dieta especial, nos lo puedes hacer saber y se pondrá a consideración si podemos ofrecerte lo que requieres. Si la dieta es demasiado especializada o si podría interferir con la meditación, quizás te pediremos que esperes hasta que te sea posible ser más flexible. Lo sentimos, pero los estudiantes deben elegir de entre los alimentos que les ofrecemos en lugar de traer su propia comida. La mayoría de la gente encuentra que la elección es amplia y disfruta de la sencilla dieta vegetariana.

Por supuesto que las mujeres embarazadas pueden asistir, y muchas mujeres vienen especialmente durante el embarazo para aprovechar la oportunidad de trabajar de manera profunda y en silencio durante esta etapa tan especial. Les pedimos a las mujeres embarazadas que estén seguras de la estabilidad de su embarazo antes de enviar su solicitud. Les ofrecemos la comida adicional que requieren y les pedimos que trabajen de manera relajada.

Todos los estudiantes que asisten a un curso observan el "noble silencio", es decir, silencio físico, verbal y mental. Aceptan abstenerse de toda comunicación con los demás meditadores. Sin embargo, los estudiantes tienen libertad de comunicarse con los coordinadores del curso en relación a sus necesidades materiales y también de hablar con el profesor. El silencio se observa durante la totalidad de los primeros nueve días. El décimo día se reanuda la comunicación verbala modo de restablecerse en la vida diaria habitual. Durante el curso, el secreto del éxito radica en la continuidad de la práctica y el silencio es un componente esencial para mantener esta continuidad.

Para una persona con una salud física y mental razonable, genuinamente interesada y dispuesta a realizar un sincero esfuerzo, la meditación (incluido el "noble silencio") no es difícil. Si eres capaz de seguir con paciencia y diligencia las instrucciones, puedes tener la seguridad que obtendrás resultados tangibles. Aunque el horario del día pueda parecer un gran reto, no es ni demasiado severo ni demasiado relajado. Además, la presencia de otros estudiantes que practican concienzudamente en una atmósfera apacible y adecuada, resulta un apoyo enorme para los propios esfuerzos.

Claro que una persona que esté demasiado débil físicamente para seguir el horario no podrá beneficiarse de un curso. Lo mismo es cierto de alguien que sufre problemas psiquiátricos, o que está pasando por algún trastorno emocional. A través de un proceso de preguntas y respuestas, podremos ayudarte a decidir de antemano y con claridad si te encuentras en condiciones de beneficiarte plenamente de un curso. En algunos casos, se les pide a los solicitantes autorización por parte de su médico antes de poder ser aceptados.

Muchas enfermedades son causadas por nuestra agitación interna. Si se elimina la agitación puede que la enfermedad se alivie o desaparezca. Pero aprender la Vipassana con el propósito de curar una enfermedad es un error que nunca funciona. Las personas que lo intentan malgastan su tiempo por centrarse en el objetivo equivocado. Pueden incluso dañarse a sí mismas. No podrán comprender apropiadamente la meditación ni lograrán deshacerse de la enfermedad.

Como se ha mencionado anteriormente, el propósito de la Vipassana no es curar enfermedades. Alguien que realmente practica la Vipassana aprende a ser feliz y equilibrado en todas las circunstancias. Pero una persona con un historial de graves depresiones puede no ser capaz de aplicar correctamente la técnica y no obtener los resultados deseados. Lo mejor para esta persona es acudir a un profesional de la salud. Los profesores de la Vipassana son expertos en meditación, no psicoterapeutas.

No. La Vipassana te enseña a ser consciente y ecuánime, es decir, equilibrado, a pesar de todos los altibajos de la vida. Pero si alguien viene a un curso ocultando graves problemas emocionales, esa persona puede que no sea capaz de comprender la técnica o de aplicarla correctamente para alcanzar los resultados deseados. De ahí que es importante que nos permitas conocer tu historial, para que podamos evaluar si te puedes beneficiar de un curso.

Personas de varias religiones y que no practican ninguna han encontrado que el curso de meditación les ha ayudado y beneficiado. La Vipassana es un arte de vivir, una forma de vida. Aun cuando es la esencia de lo que enseñó el Buda, no es una religión; se trata, más bien, del cultivo de los valores humanos que conducen a una vida que es buena para uno mismo y buena para los demás.

La Vipassana se enseña paso a paso, agregándose uno nuevo cada día hasta llegar al final del curso. Si te retiras antes de que finalice, no aprendes la enseñanza completa y no das oportunidad a que la técnica funcione para ti. Además, al meditar con intensidad, el participante inicia un proceso que se completa con la finalización del curso. Interrumpir el proceso antes de completarlo no es recomendable.

Abandonar el curso prematuramente es defraudarte a ti mismo. No te das la oportunidad de aprender la técnica en su totalidad y por tanto no serás capaz de aplicarla con éxito en tu vida diaria. También interrumpes el proceso a medio camino en lugar de permitir que llegue a su conclusión adecuada. Por volver a casa uno o dos días antes, pierdes todo el tiempo invertido.

El día diez es una transición muy importante para volver a la vida diaria. No se le permite a nadie irse ese día.

Questions & Answers about the Technique of Vipassana Meditation



Actually, the ten-day course is the minimum; it provides an essential introduction and foundation to the technique. To develop in the practice is a lifetime job. Experience over generations has shown that if Vipassana is taught in periods of less than ten days, the student does not get a sufficient experiential grasp of the technique. Traditionally, Vipassana was taught in retreats lasting seven weeks. With the dawning of the 20th century, the teachers of this tradition began to experiment with shorter times to suit the quickening pace of life. They tried thirty days, two weeks, ten days, down to seven days--and they found that less than ten days is not enough time for the mind to settle down and work deeply with the mind-body phenomenon.

The day begins at 4:00 a.m. with a wakeup bell and continues until 9:00 p.m. There are about ten hours of meditation throughout the day, interspersed with regular breaks and rest periods. Every evening at 7:00 p.m. there is a videotaped lecture by the Teacher, S.N. Goenka, which provides a context for meditators to understand their experience of the day. This schedule has proved workable and beneficial for hundreds of thousands of people for decades.

The teaching is given through recordings of S.N. Goenka, speaking in English or Hindi, together with a translation into a local language. Tape translations exist in most of the major languages of the world, including English.

Each student who attends a Vipassana course is given this gift by a previous student. There is no charge for either the teaching, or for room and board. All Vipassana courses worldwide are run on a strictly voluntary donation basis. At the end of your course, if you have benefited from the experience, you are welcome to donate for the coming course, according to your volition and your means.

Teachers receive no payment, donations or other material benefit. They are required to have their own private means of support. This rule means that some of them may have less time for teaching, but it protects students from exploitation and it guards against commercialism. In this tradition, teachers give Vipassana purely as a service to others. All they get is the satisfaction of seeing people's happiness at the end of ten days.

Certainly. Chairs are provided for those unable to sit comfortably on the floor because of age or a physical problem.

If your doctor has prescribed a special diet, let us know and we will see whether we can provide what you need. If the diet is too specialized or would interfere with meditation, we might have to ask you to wait until you can be more flexible. We're sorry but students are required to choose from the food provided to them, rather than bring food for themselves. Most people find the choice is ample and they enjoy the simple vegetarian diet.

Pregnant women may certainly attend, and many women come specifically during pregnancy to take advantage of the opportunity to work deeply and in silence during this special time. We ask pregnant women to ensure they are confident that their pregnancy is stable before applying. We provide the extra food they need and ask them to work in a relaxed way.

All students attending the course observe "noble silence" — that is, silence of body, speech and mind. They agree to refrain from communicating with their co-meditators. However, students are free to contact the management about their material needs, and to speak with the instructor. Silence is observed for the first nine full days. On the tenth day, speech is resumed as a way of re-establishing the normal pattern of daily life. Continuity of practice is the secret of success in this course; silence is an essential component in maintaining this continuity.

For a person in reasonable physical and mental health who is genuinely interested and willing to make a sincere effort, meditation (including "noble silence") is not difficult. If you are able to follow the instructions patiently and diligently, you can be sure of tangible results. Though it may appear daunting, the day's schedule is neither too severe nor too relaxed. Moreover, the presence of other students practicing conscientiously in a peaceful and conducive atmosphere lends tremendous support to one's efforts.

Obviously someone who is physically too weak to follow the schedule will not be able to benefit from a course. The same is true of someone suffering from psychiatric problems, or someone undergoing emotional upheaval. Through a process of questions and answers, we will be able to help you decide clearly beforehand whether you are in a position to benefit fully from a course. In some cases applicants are asked to get approval from their doctor before they can be accepted.

Many diseases are caused by our inner agitation. If the agitation is removed, the disease may be alleviated or disappear. But learning Vipassana with the aim of curing a disease is a mistake that never works. People who try to do this waste their time because they are focusing on the wrong goal. They may even harm themselves. They will neither understand the meditation properly nor succeed in getting rid of the disease.

Again, the purpose of Vipassana is not to cure diseases. Someone who really practices Vipassana learns to be happy and balanced in all circumstances. But a person with a history of severe depression may not be able to apply the technique properly and may not get the desired results. The best thing for such a person is to work with a health professional. Vipassana teachers are meditation experts, not psychotherapists.

No. Vipassana teaches you to be aware and equanimous, that is, balanced, despite all the ups and downs of life. But if someone comes to a course concealing serious emotional problems, that person may be unable to understand the technique or to apply it properly to achieve the desired results. This is why it is important to let us know your past history so that we can judge whether you will benefit from a course.

People from many religions and no religion have found the meditation course helpful and beneficial. Vipassana is an art of living, a way of life. While it is the essence of what the Buddha taught, it is not a religion; rather, it is the cultivation of human values leading to a life which is good for oneself and good for others.

Vipassana is taught step by step, with a new step added each day to the end of the course. If you leave early, you do not learn the full teaching and do not give the technique a chance to work for you. Also, by meditating intensively, a course participant initiates a process that reaches fulfillment with the completion of the course. Interrupting the process before completion is not advisable.

The point is that leaving early is shortchanging yourself. You don't give yourself a chance to learn the full technique and so you won't be able to apply it successfully in daily life. You also interrupt the process in the middle rather than letting it come to the proper conclusion. To get home a day or two early, you waste all the time you have invested.

The tenth day is a very important transition back to ordinary life. No one is permitted to leave on that day.




Contacto

Vipassana Córdoba


Tel: 00 54 9 351 343 2903

Tel:00 54 9 351 684 8844 solo whatsapp

info@viriya.dhamma.org


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"QUE TODOS LOS SERES SEAN FELICES".

"MAY ALL BEINGS BE HAPPY".